domingo, 2 de diciembre de 2012

Séptimo secreto: Sin sentido

No sé a quién culpar ahora. Necesito sacarlo fuera, explotar, despegarlo de la garganta, dónde se ha agarrado con uñas y dientes porque no quiere hacerse oír. Hablo de tener miedo y sobre todo, de decirlo.

Eres diferente pero estoy cansada de comparar versiones, de esforzarme, de sentirme vacía cuanto más intento llenarme. ¿Qué cojones estoy haciendo? ¿Otra vez la misma historia?
Me niego a permitir otra vez que el daño haga su efecto devastador y sangrante sobre mí. Me niego a dar más hasta menguar el peso, a pensar demasiado, a engañarme.
Han pasado casi dos meses desde que sé que no es esto lo que quiero, en general. Entonces, ¿qué coño estoy haciendo? ¿Qué sentido tiene toda esta mierda?
Estoy intentándolo, tratando de volver a ser yo, sacando lo bueno que hay en mí, esa parte que desapareció hace años y que no he vuelto a sacar porque nadie se lo merecía. Y ahora que lo saco, me duele tanto que me alejo, me distancio y no quiero saber nada de nadie. ¿Dónde estoy?

Y sé que estoy sintiendo más de lo que me permito a veces, aunque siga queriendo frenarme. Pero no hay nada de dónde poder sacar ni un poco de lo que pido. Simplemente hay comodidad, esa sensación conocida de "estar por estar". No veo sentimientos, no veo interés ni ganas. No veo nada, ni si quiera veo mi parte del trabajo.

No te entiendo, no me entiendo. Me canso de estar siempre alerta, de cabrearme conmigo, de acabar en nada y de empezar de un todo que acaba precipitándose por cascada palabrería. Estoy cansada de sentir y que nadie se lo tome en serio hasta que decido irme. Tal vez sea ese el problema, que nunca me voy del todo.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Sexto secreto: Quiero


Pienso que todo irá mejor si pasa el tiempo. Te tengo en mi mente, a veces te pierdes y tengo que encontrarte para poder saber que no me estoy equivocando. Sal de dentro y deja de escocer. Necesito sentirme… creer que de verdad un día perderé cualquier interés en ti. Hazme las cosas fáciles. Sal de dentro.

No tengo ganas de seguir sintiéndome vacía, seguir necesitándote demasiado. Estoy cansada de esto. Sólo quiero que desaparezcas. Que te conviertas en sólo una persona que quise y quiero mucho, pero no hace que eso duela.
Quiero que Noemí regrese a su forma original…



jueves, 16 de agosto de 2012

Quinto secreto: Colapso

Comprendí que haciéndote tú mismo la soga tienes mas probabilidades de acabar colgándote.
Comprendí que cortándote tú mismo tienes más posibilidades de acabar desangrándote.
Comprendí que nada más que tú eres capaz de hacerte un daño irreversible.

Y a veces es más fácil ahorrarse el sufrimiento y tirarse al vacío, dejando que todo acabe en polvo. El polvo de lo que fue. El polvo que nunca se va, pegándose a tus huesos, dejando estigmas en la piel. El polvo que levantan los pies al marcharse y el polvo de un suspiro de reproche. 
Vivir alimentándote de miradas incendiarias que te atrapan en los pasadizos, ahogándote a nudos de estómago, convirtiendo el polvo en ceniza. Conseguir hablar y que sólo salga eso, polvo, insignificante, invisible. Polvo que nadie comprende por qué está ahí, polvo que se endurece en tu interior, polvo para oídos sucios. Polvo que no sirve nada más que para señalar, como en un mapa, los tesoros oscuros del daño.

Vida de arena, fina, volcánica, casi aire. Vida oxigenada, agobiante, inestable. A punto de estallar sus bocas como agujas en tu corazón erosionado. Vida que te arrastra a la fuerza de voluntad de una brisa que intenta ser viento. Que tan siquiera levanta faldas con su aleteo.

Vida que aprieta, ahoga y hace más daño del soportable. Opciones que caen como gotas de agua en un desierto, desvaneciéndose antes de rozar el suelo.

Dejo la ciudad, su voz, sus luces y su brillante existencia en el mundo. Dejo la ciudad y busco el lugar donde me dejé caer y acabé por no encontrar nada de mí en quien soy ahora. Ese lugar ni tan si quiera parecido a sus ojos. Ese lugar caído de su voz estática. Ese lugar atravesando la fachada sin pintar de sus jodidos y espesos labios, de serpenteantes laberintos.

Y vuelvo a quién creí ser, pensando en no creerlo del todo.

lunes, 13 de agosto de 2012

Cuarto secreto

Mis sollozos se quedaron entre esas cuatro paredes y yo. El secreto perfecto de cualquier noche vacía...